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Declaraciones del Cardenal Urosa sobre la Nueva Supuesta "Iglesia Cátolica Reformada"

 

Con respecto a la creación de una supuesta Iglesia nueva que abusivamente se quiere llamar "Católica Reformada" permítanme expresar aquí mi rechazo a la participación de cualquier católico, y mucho más, de cualquier sacerdote, en esa supuesta nueva "iglesia católica reformada".

Jesucristo Nuestro Señor es el único fundador de la Iglesia de Dios, la cual subsiste en la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, es decir, unida en torno al Obispo de Roma, que es el Papa.

Esta nueva agrupación es un grupo heterogéneo formado por disidentes de varias iglesias históricas: hay luteranos, y de otras confesiones cristianas, así como algunos católicos.

Por parte de los fieles católicos, adherirse a esa nueva agrupación disidente es una acción cismática, es decir, de ruptura de la unidad eclesial, que está penada con la excomunión. En el caso de sacerdotes que pretendan presentarse como obispos cristianos a raíz de una inválida ordenación, es una acción vacía e ineficaz, pero agravante del gravísimo pecado de cisma y de escándalo para los fieles.

Especialmente, manifiesto mi rechazo a la vacía e ineficaz pretensión de que alguien ordenado por supuestos obispos anglicanos que tampoco están en comunión con la Iglesia Anglicana, pueda ser llamado o considerado como "obispo."

Por otra parte, la aparente finalidad política de esta asociación la desvirtúa como expresión auténtica de la fe cristiana. La auténtica Iglesia de Jesucristo tiene como fin llevar el anuncio y los dones de Cristo al mundo entero, independientemente del asunto político y de la afiliación partidista de los fieles.